miércoles, 23 de junio de 2010

Víctor Borrero, Resplandeciente Humildad


Dr. Víctor Borrero Vargas posa con su hijo en los jardines de la casona de la familia en la Perla del Chira. Grandes recuerdos de hermosas tardes pasadas con don Víctor y bohemias amistades

Artículo de Jorge Manrique publicado en la revista Epoca así como en diario Correo de Piura, en los días subsiguientes al fallecimiento del gran escritor sullanense el abogado y juez Víctor Borrero Vargas. QEPD y que el mundo reconozca.


Si hay algo aborrecible en las personas de mediano o gran éxito, esto puede ser la arrogancia, el sentirse por encima de los demás, con miradas de autosuficiencia llegando casi siempre a la petulancia, que les hace caminar erguidos como por el aire cual se hubieran tragado una espada. En las letras esto se da muy a menudo. Pero poquísimas veces podemos ver alguno de esos escritores que siendo inmensos en su pensamiento y su imaginación vertidos sobre el blanco de un papel, sin embargo se conducen y departen como el más simple de los terrígenas. Así, como un arcaluz que se desborda podemos ver la imagen del gran escritor sullanense recientemente fallecido, el abogado y juez Víctor Borrero Vargas.
Tuve oportunidad de conocerle primero en su vida profesional como abogado de parte en un litigio de tierras. Excelente profesional conocedor a fondo de las leyes y su jurisprudencia para una correcta aplicación, tema en el que fue una eminencia, pues parte de sus pasiones también fue la historicidad de las leyes y casos. Contaba Víctor como es que a raíz de la reforma agraria velasquista, como Juez del Tribunal Agrario de Sullana, las circunstancia le obligan a viajar a sitios muy peligrosos pero que tal vez siempre anhelo conocer, a rincones increíbles de nuestra serranía, montado a lomo de bestia, enrumbando por míticos senderos pernoctando con los autóctonos y escuchando riquísimas vivencias que más tarde serían pieza fundamental en su exquisita narrativa y en sus profundas reflexiones.
Borrero Fue un hombre que gustaba de tardes de tertulia , sabía escuchar y con gran exquisitez y sin pizca de egoísmo se refería a las diferentes experiencias que dieran origen a cada una de sus obras, en las que siempre resplandeciera lo auténtico, lo real envuelto en los ropajes de su imaginación y propia personalidad. Por ello es que en la obra literaria de Víctor Borrero Vargas, al gusto de los diferentes títulos de cada una de ellas y los variados temas que enfoca, se puede sin mayores luces presentir y reconocer el sello de su personal estilo.
En la continuidad de gestiones allá en Sullana, como buenos piuranos muchas veces nos adentramos por las rutas de la bohemia, terreno en el que Víctor siempre recordaba a García Márquez El Gabo, pero a pesar de estas “malas influencias” con su sencilla personalidad siempre tenía una lección que regalar.
En el desarrollo de su carrera profesional Víctor Borrero incursiona en la cátedra universitaria, llegando a ocupar el decanato de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Piura. Desgraciadamente su salud queda repentinamente quebrantada y se ve obligado esta vez a tomar la ruta del reposo y el recuento de la vida, que sin embargo, imbuido de esa inagotable vena literaria y gana de escribir, fructifica en nuevas y celebradas novelas.
Entre sus obras están:"El Alma de Torres" (1987); "Cuentos Tallanes" (1989); "Nuevos Cuentos Tallanes" (1991), "Jijuneta y Alma Mía", (1991); "Los Bandoleros de San Tolino", (1992); "Tangarará", (1993); "Derrama Tu Sangre" (1994); "Tres Mujeres Contra el Mundo" (1995); Happening en la milla seis", (1997), "El Sueño de Onésimo" (1999). Últimamente en el 2006 obtuvo por tercera vez el Trofeo Copé en la XIV Bienal de Cuento auspiciada por Petroperu, con el cuento Allco. Obras que todos podemos adquirir en las principales librerías, para de esta manera contribuir con el lanzamiento de nuevas ediciones por una mayor difusión de la extraordinaria narrativa y novela de este escritor sullanense que sólo la ineluctable muerte pudo detener, pero que tal vez ella misma eleve hoy al sitial de honor que un escritor como Víctor Borrero merece en la literatura peruana.

viernes, 18 de junio de 2010

Calenturas Momentáneas, una visión cruel



El padre de la jovencita asesinada en un hostal limeño por un desquiciado turista holandés, sorprendió apareciendo en forma inusual en diversos programas televisivos y radiales desnudando su dolor. Ha explicado o tratado de explicar las circunstancias del abominable crimen, la reconstrucción de las últimas horas de la infausta víctima, los antecedentes del asesino, para finalmente recoger todas las culpas en su persona en la arista del satisfacer sin reservas los caprichos de su preciada hija y al mismo tiempo el no haberle supervisado lo suficiente ni podido informarle mejor sobre los peligros de la vida.

Quizá haya sido esta nada común incursión en los medios las que animaron al presidente Alan García ha pronunciarse sobre el tema, cual si fuera una cuestión de estado. Fue de tarde, un poco acre y malhumorado, que aparece en pantalla declarando algo así como, que esto sirva de lección a los padres de familia para supervisar mejor a sus hijos, para que no sean víctimas de “alguna calentura momentánea”. Pensamos en tantos hombres y mujeres descollantes de este mundo que pudieron haber sido engendrados en una de estas criticadas citas de choque y fuga.

En vista del silencio repentino del dolido padre ante tamaño agresivo responso post mortem, y dado que el presidente nos toca a todos con su velada amonestación, me permito analizar bajo lupa distinta la desafortunada frase presidencial.

Nadie podría olvidar cuando públicamente el presidente García pidió disculpas ante su esposa por la infidelidad que dio como fruto el nacimiento de su hijo Federico Danton, que al momento de las elecciones fuera ocultado ex profeso y que sin embargo hoy luce orgulloso en los balcones de palacio. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra

De otra parte podemos advertir como falla de origen el que no exista un estricto control para el ingreso de turistas, con tal de que traigan divisas, diría el presidente. Así JoranVan der Sloot, como se llama este monstruo, se paseó durante dos semanas por todo Miraflores sin ser detectado por ninguna seguridad a pesar de su inocultable figura y prontuariado internacional. Pensamos que este absurdo crimen se origina en el submundo de los estragos psicológicos que afectan al holandés, producto de su manifiesta impotencia sexual, ya que se sabe él nunca llega a consumar sus citas sexuales desatando finalmente su impotencia en violencia. Tal vez serios problemas de seguridad ciudadana sobrepasen la responsabilidad que les corresponde a los padres en estos imprevistos casos.

Sobre este supuesto descuido de tutela se da una circunstancia social que verdaderamente nos impide a los padres desarrollar algún control que vaya más allá del buen consejo por su seguridad y por un sexo seguro también. A diferencia de otras épocas, los fines de semana los muchachos van saliendo de casa recién alrededor de las diez de la noche para retornar con la luz del día, siendo “hasta las seis de la mañana me vacilo” la voz de aura. Entonces las “calenturas” a las que se refiere el señor presidente se tornan casi inevitables, pues está comprobado estadísticamente que en estos días los jóvenes se inician cada vez más temprano en sus relaciones sexuales.

Si alguien pretende que los muchachos de ahora no tengan “calenturas momentáneas” está yendo tercamente contra la corriente, y tal vez el envejecimiento del espíritu más que del cuerpo seguramente le hizo perder ya aquel brillo en los ojos que delata a quienes pueden disfrutar todavía de estas exquisitas temperaturas amatorias.